¿Tradición?

Publicado por Arlene , 10 de febrero de 2010

A las 12:30 el astro rey calentaba más que nunca. Juan buscaba pacientemente su asiento entre el publico mientras una banda tocaba al fondo algo desconocido para él. "¡Aquí está!" dijo, asiento 101, al lado de una hermosa Madrileña.

- "Hola, buenas tardes", exclamó Juan.

- "Hola", respondió la madrileña, emocionada en su primera corrida.

Juan, sonriendo, tomó su puesto. En un instante entró el "Matador", aclamado por la ignorancia; mientras, ansiosa la víctima busca desesperadamente escapar de su reclusión, inevitablemente al encuentro del verdugo. Desorientado, confundido sale a la arena mientras el “Matador”, nombre elegante para ignorar la masacre, se yergue orgulloso con su traje de luces, un sombrero gracioso y una capa con que burlar a su víctima. Orgullo de salvajes de antaño y traje que, a no ser por las reconocibles marcas masculinas que en un instante podría perder a manos de su víctima, se podría decir femenino.

Danzas, movimientos de capa, todo elegancia mientras la espuma sale de la boca de un inocente atormentado que lucha sin oportunidad alguna ante la experiencia del homicida, una vuelta y, exhausta, la víctima queda varada, apartada del "Matador" mientras él, orgulloso de sus volteretas sin sentido, torna su cara seria para mostrar su hombría y honor, cuando es precisamente el honor y la hombría lo que pierde, honor sustentado por personas que lo aclaman con flores y que en su ignorancia ciega por costumbres, se aferran al pasado, todo en nombre de la cultura y la patria, causando tan horrible dolor y muerte a un ser que llaman irracional.

Más burlas, volteretas y egocentrismo, y la hora final se acerca. El agresor afina, agudiza su visión, mientras la víctima, cansada e indocta, no entiende lo que ocurre. En una última envestida el frió acero parte el alma del animal quien con dolor no logra comprender por qué tanto rencor.

La gente estalla de alegría, el torero de punta en blanco nunca estuvo más esbelto. Unos traspiés, agonía, el animal triste ve una lágrima recorrer su camino y alejarse su vida, no concibe como hace unas horas, feliz caminaba en su campo con su río y su casta, y ahora la agonía lo consume, orejas y rabo se desprenden, la última mutilación y, finalmente, la muerte, que con un arrastre concluye el circo y su humillación final.

La madrileña no aguanta las lágrimas, sintió el dolor de la angustia y la injusticia. Juan la observa con compasión. La víctima en cambio nunca hizo daño a nadie, nunca buscó la maldad, la ignora, quiso ser feliz en sus campos, solo pidió paz, pasto y laguna, quiso cumplir su misión en esta tierra de todos y le truncaron su felicidad sin razón alguna.

Anda "Matador", a cumplir tu misión que dios te perdona, y espera el día que, cuando el corazón del animal deje de latir, tu corazón empezará a sentir. “¡Anda ya! toro, con dios, que tu casta instintiva vengará tu memoria en San Fermín, donde los vaqueros por tradición inconsciente parecen no darle razón a tu muerte y como cargo de conciencia se enfrentan a ella, frente a frente con sus víctimas”.

1 Response to "¿Tradición?"

Anónimo Says:

Ni tradición ni cultura...Contra la matanza indiscriminada,mano dura.

Niënor

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