Publicado por Arlene , 10 de enero de 2010

Sentados en un café tomando una taza de chocolate, así se encontraban cuando ella decidió confesar cosas de las que no se sentía especialmente orgullosa, no es que fueran delitos pero hay ocasiones en que las personas actuamos de un modo del que nos avergonzamos y la única solución para olvidarlo sería volver atrás y eliminarlo pero como todos sabemos, eso es imposible. Y es que sin quererlo había hecho daño a gente, gente que la quiso y a la que ella quería pero la inconsciencia le jugó una mala pasada. Ahora se lamentaba mientras lo recordaba mirando a través del cristal. Habían pasado años pero lo recordaba como si fuera ayer... Entonces él la cogio de la mano y la besó, no era la solución para olvidarlo pero le resultó un gran consuelo. Después salieron del café y tras dar una vuelta se sentaron juntos en un banco, estaba húmedo pero la luz de una farola lo hacía mas confortable. Allí la abrazó fuerte y le pidió que no se autodañara, que todos somos humanos y un error lo comete cualquiera pero para eso están las experiencias, se debe de aprender de ellas y si algo ha ido mal hay que ser fuerte y no caer con la misma piedra. Embelesada entre pensamientos lo miró y se dió cuenta de lo afortunada que era, lo maravilloso que él era.









Cuaaaaanta nieve! *

0 Response to " "

Publicar un comentario